jueves, 12 de septiembre de 2013

La historia del Bakeneko y el Sakura

Yo! Aquí estoy con una historia que tenía ganas de publicar pero que hasta ahora no pude. Aviso que es sobre dos hombres y amor, por lo tanto son gays, así que si no les interesa vayan con su mierda a otra parte. Dado los avisos previos pues os contaré que la historia va sobre un hombre llamado Takashi y un bakeneko llamado Yuuichi. Esta ambientado en Japón y el siglo dieciseis, aunque no lo hice con gran precisión así que imagines cosas japonesas antiguas(?). Y que mi amiga Hiro se ha pedido a Takashi y a Yuuichi.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Apenas había amanecido y yo ya estaba preparando la tienda. Las calles estaban vacías de caminantes aunque otros puestos cercanos empezaban a prepararse también. Poco a poco iba sacando las verduras que hace recientemente me había traído los agricultores y que constaba de grandiosa variedad, lo que hacía que numerosos clientes viniesen a mi tienda. Era bastante afortunado y eso en mi familia estaba muy presente. Mis pensamientos y mi trabajo fue interrumpido por numerosos estornudos producidos por mi nariz. Era bastante molesto y no paró tras pasados unos segundos. Después de aquel pequeño shock, que alertó a algunos vecinos, me repuse como pude. Otra cosa presente en mi familia era nuestra acentuada alergia a los gatos y yo hacía ya bastante tiempo que era presa de estos ataques de alergia. Las tiendas de pescado y carnicería eran más propensas a atraer a estos seres del demonio, pero estas quedaban en la esquina contraria a mi localización. Al parecer había un gatito travieso que me visitaba solamente a mi y aunque había colocado un plato con verduras en el patio trasero, esto en vez de ahuyentarlo pareció gustarle. Estaba condenado a estornudar eternamente.

El día había pasado con rapidez, había tenido una excelente venta aunque no tanta clientela como otras veces, simplemente compradores habituales venidos de numerosos lugares. Ya pasaba la media tarde y había recogido volviendo mi casa a su apariencia de privacidad y normalidad. Era en esos momentos donde se mostraba mi forma más discreta. A pesar de ser un simple vendedor en las noches como aquella debía realizar mi función como miembro de Sakura Jinsei. Esta organización se encargaba de desmitificar de lo forma más radical imaginada. Nos encargábamos básicamente de matar cualquier criatura sobrenatural, para proteger a la población y usando cualquier método. Yo era miembro desde hace bastante tiempo a pesar de tener 24 años pero ya que estaba tan unido a mi familia ingresé en este ejército al cual pertenecía secretamente mi padre. Tras ponerme mi uniforme blanco militar y coger mis katanas me dispuse a observar una extraña flor que me habían proporcionado mis superiores y que según ellos aliviaría mi alergia a los gatos pero que debía a su abreviada duración debía usarla solo cuando estuviera presente el bakeneko. Exacto, irónicamente mi objetivo era un gato de colas bifurcadas.

Dejando atrás las calles del pueblo en el que vivía me adentré en el profundo bosque. Numerosas leyendas surgían de aquel bosque y por lo que yo conocía bien podían ser ciertas. Según algunos el bosque había sido el anterior pueblo de aquella región pero debido a la blasfemia de los habitantes los malvados espíritus y demonios arrasaron las viviendas y por último lo quemó todo. Esto explicaría los numerosos muros inservibles por toda la estancia. Cuando ya llevaba unos metros recorridos escuche unas voces procedente de un claro que parecía estacionarse frente mi vista:

- El chico me debe pertenecer ya que a diferencia de ti, yo le daré una vida muchísimo más placentera.- Con un sonrisa pícara y una mirada refinada, un señor con orejas de zorro y nueve colas discutía con su compañero.

-¿Ah? No me hagas reír. Tú al igual que yo lo quieres como esclavo, por lo tanto olvídate de él.- Este a diferencia del otro mostraba odio en su mirada, mostrando un cuerpo que destrozaría fácilmente de una palmada al kitsune y unos cuernos que enfocaban su procedencia demoníaca.

Mientras los dos demonios discutían, yo estaba dispuesto a pelear ya que inconscientemente había puesto las manos sobre mi katana. Podría haber pasado de ellos y seguir mi trayectoria por otro lado pero si seguían mi mismo camino era mejor que los eliminara cuanto antes. Salí de mi escondrijo lo más veloz que pude; mi objetivo era el zorro. Mis oponentes se pusieron en guardia ante mi presencia. El demonio intentó ablanzarse sobre mi con sus enormes brazos pero reaccioné a tiempo, saltando sobre él por lo que solo consiguió postrar sus puños contra en suelo. Estando ya cerca del kitsune invertí el salto anterior, arrastrándome hasta llegar cerca de las colas. Fue entonces cuando de un rápido latigazo de mi brazo, con el que podría haber partido en dos el aire, conseguí cortar algunas de aquellas densas colas. Me puse en pie aún alertado ya que aquello no había terminado ni mucho menos. Aquel zorro empezó a derramar fuego de su boca que, al parecer, había preparado previamente ante mi ataque pero que no pudo llegar a su destinatario el cual era yo. Mientras el chico-zorro se retorcía de dolor, el otro demonio que había incrustados sus puños en la tierra se volvió a dirigir hacía mi. El riesgo que correría mi vida por un golpe de esos era enorme así que no debía cometer ningún error. Alzó el derecho, iba directo hacía mi pero lo esquive agachándome un poco, fue cuando aproveché para deslizar la hoja de mi katana sobre su estómago. Esto provocó que diese un gran golpe sobre el suelo con el puño izquierdo que pasó a milímetros de una de mis piernas. No podía vacilar, cada segundo contaba y en momentos así la organización y el instinto eran grandes aliados. Volví a alzarme, justo después del terremoto que provocó el demonio; sin más vacilación corté su cabeza. Otra persona sin una preparación previa no podría haber desecho en pedazos ese grueso cuello pero yo con un simple corte limpio separé alma y cuerpo. Alcé la vista en busca de mi otro oponente pero solo encontré una senda de sangre. Preferí dejarlo escapar y así preparar una pequeña ofrenda para que el espíritu del demonio que maté descansase en paz. 

Al parecer numerosos demonios estaban en busca de aquel bakeneko, unos siete se presentaron ante mi y sus alamas fueros segadas. En ocasiones se encontraban en mi camino restos de lo que parecían asentamientos humanos pero aún así observaba el desconocimiento de algunos materiales, ¿a caso los dioses habían estado jugando en este lugar a ser amigos de los humanos? 

El paisaje se hacía cada vez más cenizo, aún había recuerdos de familias que habían vivido ahí y me parecía una pena que nunca pudiera saber la verdadera historia de lo que allí ocurrió. A pesar de todo, en todo ese desalojado desastre, nacían hermosas pero pequeñas flores violetas. Por alguna razón me quedé hipnotizado por esa delicada vida que nacía tras la muerte. Desgraciadamente para mí un ataque de estornudos interrumpió mi concentración. El bakeneko estaba cerca. Escuché movimiento a mis espaldas e inmediatamente me giré, aunque me sorprendí bastante de encontrar de nuevo al zorro que parecía haberse recuperado levemente de mi ataque:

-Estúpido mortal...cofcof...como te atrever a desafiar a un ente tan sumamente superior...-El kitsune se irguió ante mí, intentando mostrar superioridad aunque seguramente no sería así.

-No es mi intención arrebatar vuestro espíritu pero, mi misión es bien clara y debo cumplir mi cometido ante todo.-Apoyé mis manos sobre la katana en posición de combate.

-Já...estúpidos humanos y sus estúpidas actitudes...cof...

El kitsuke respiró hondo; yo saqué mi katana. Dentro de su garganta una gran bola de fuego se estaba creando así que decidí usar mi otra katana. Corrí hacia el tronco de un árbol cercano donde me apoyé con mis pies justo cuando el zorro empezó a lanzar el fuego. Al dar el salto conseguí que el fuego no impactara directamente aunque el calor consiguió invadir mi cuerpo. Necesitaba distraerlo si no el único muerto aquí sería yo. Como hipnotizado por un olor imperceptible por mí el kitsune se mostró embriagado. No esperé más y corriendo y agachándome volví a cortar un par de colas más. La víctima alzó su rostro emitiendo un sonoro grito acompañado de más fuego. Atravesé su pecho con una de mis espadas y con la otra su cabeza fue cortada. Saqué la espada del pecho del ya muerto demonio que desplomaba su cuerpo en el suelo. Más estornudos.

Pasaron tres horas desde que ya no veía más demonios, ni si quiera al bakeneko. El sueño quería apoderarse de mi cuerpo pero nunca lo permitiría ya que en esa noche de luna llena sería la más posible devastación de una gran fiera. Bakeneko, que tantos engaños y muertes había producido, con claro y recto ejemplo de lujuria  posiblemente habría estado en contacto con humanos y ni siquiera nos habríamos dado cuenta. Un alto y firme muró se postraba ante mi, una delicada brisa mecía el ambiente y la gran luna llena protegía la figura de alguien que mecía dos colas al compás del viento.En aquella ocasión enganché la flor de la cura en el lado derecho de mi cabello. Estaba de espaldas a mi sobre aquel muro, sentí hervir mi sangre, ansioso por poder volver a cortar una cabeza más, desando acabar con aquel estaba perturbando mi existencia. Antes de que pudiese hacer nada el bakeneko se giró. Llevaba puesta la careta de un gato pero cuando la apartó pude ver unos hermosos y endemoniados ojos violetas que parecía atravesarme. Me sentí realmente invulnerable, como si esa mirada me fuese familiar, pero me intenté convencer a mi mismo que sería su brujería por lo que debía controlarme a mi mismo:

-Siento la espera señor pero como usted comprenderá, uno nunca desea poner la mano en el fuego y menos si está en juego su vida.- El chico dio un salto hasta el suelo mientras colocaba la mascara sobre su pecho. No podía dejar de mirarlo, aquel fino abrigo hasta mitad de la cintura y su traje escolar de un increíble azul intenso.- Me preguntaba si podríamos llegar a un acuerdo. Se que he sido un chico travieso pero ya me arrodillé ante los dioses para que su piedad residiese sobre mi y me dieran una segunda oportunidad...

-Siento decirte que eso no está establecido dentro de mis planes. Mis oredenes son de exterminación absoluta.

-¿Y si en vez de hacer lo que otro digan haces lo que te pida tu corazón?

-¿Acaso tú entiendes de esa cuestión?

-Hey, vas muy rápido, que nos acabamos de conocer.- el bakeneko soltó una leve risa, bajando levemente sus puntiagudas orejas.

-Siento decirte que no hay un cobro invertido. Esta noche tu alma será robada por las flores del cerezo.

La expresión del chico-gato cambió por completo a un ceño fruncido y una sonrisa malévola. Por fin pude sacar las katanas de su descanso y con paso firme me dirigí hacia mi oponente. La agilidad de un gato no es cuentión de burla ya que sin previo aviso este esquivabas mis más intensos ataques. Miles de estocadas daba al aire y ni una sola llegó a rozarle. No sabía por donde atacar, toda agresión era en vano. El se defendía con sus propias garras a pesar de que posiblemente disponiese de otros poderes a su disposición ¿Se burlaba de mi? ¿Acaso esto le parecía un baile? Su arrogancia me ponía sumamente enfermo. Con una de sus garras consiguió alcanzar mi hombro y como si de un veneno se tratase mi brazo empezó a arder. Era un dolor horrible pero no podía parar y menos al ver lo lejos que había llegado. Seguí peleando, mis espadas empezaban a acercarse a la altura de su cintura. Cuanto más dolor sentía más apurado conseguía verlo. A pesar de todo, pude contemplar una mirada triste, una falsa mascara de confianza ¿Por qué eres así? ¿Qué es tu comportamiento? Otro arañazo atravesó mi costado. Dolor, un dolor terrible, temblaba, me sentía cansado, creía que no podía más. Me aparté de él sosteniendo mis katanas sabiendo lo agitado que estaban nuestras respiraciones. Sabía que me miraba, estaba teniendo la oportunidad de acabar conmigo y no lo hacía ¿Por qué? ¿Por qué no me matas y acabos con esto? ¿Que hace que te aferres a una esperanza? Lleno de odio me acerqué, una patada fue dirigida a su pecho y la hoja de mi espada cortó perfectamente la delgada linea de su cuello. Mi aliento parecía desaparecer pero no era así, había ganado, había protegido la paz. Miré su cuerpo inmovil sin derramar sangre alguna. Esos ojos tristes...Nunca sabría su procedencia.

A la mañana siguiente seguí mi rutina. Sentía el cansancio y el dolor en mi cuerpo pero era costumbre y no podía dejar que nadie reconociera mi trabajo nocturno. Era una mañana tranquila, parecía como si los clientes se hiciesen los rezagados y no viniesen hasta más tarde. Me senté sobre un saliente y miré discretamente mis heridas que habían empezado a sangrar gravemente...

-Oh dios mio, ¿está usted bien señor?- una chica joven de pelo castaño con un parasol se acercó rápidamente a mi. No conseguí ver bien su rostro pero parecía bastante linda.

-E-estoy bien...

-Déjeme curarle la herida, por favor, desde hace tiempo quería venir a su tienda así que es una forma de mostrarle mi admiración.

Me sentí bastante avergonzado pero no pude hacer mucho ya que la chica cogió algunas hojas inservibles de verduras y empezó a sanarme la herida. No le miraba a la cara por si tal vez le incomodaba y me era curioso que el nombre de mi verdulería hubiese llegado a lugares desconocidos para mi.

-Siento las molestias.- intenté disculparme.

-Al contrario...-la chica soltó un suspiro y triste aunque sin levantar la vista.-¿Sabe? yo estoy enamorada de un hombre pero ese hombre...me odia.

-¿Cómo alguien podría odiar a una señorita tan encantadora?- pude oír una risa cómplice salir suavemente de sus labios.

-Creo que el no me conoce bien. Yo...llevo mucho tiempo queriendo saber sobre él pero nunca me atrevía a acercarme porque no habría aceptado mi condición...Quiero decir, él tiene su vida y aunque yo quiera formar parte de ella nunca lo conseguiré.

-Tal vez deberías intentarlo.

-Créame cuando le digo que lo he intentado pero...su mirada de odio dolió tanto...mi corazón sintió como si dejase de latir. Tantas veces he deseado no haberle conocido, tantas veces he deseado ser otra persona, tantas veces queriendo borrar mis pecados y no lo logro ni lo lograré porque para él estoy muerta. Supongo que si finjo que mi dolor no existe se acabará pasando. No importa cuanto lo ame, ni tampoco importa si le amo desde hace meses, no importo nada...Si solo pudiese abrazarme me sentiría mejor pero el realmente me odia.Todos los sueños y las esperanzas rotos. Ahora solo me puedo sentir como una acosadora que debe dormir para siempre. No tengo a nadie y nunca lo tendré a él. Mi única esperanza en este mundo...-noté un leve llanto mientras mis heridas eran vendadas por la pobre chica.

-Creo que tal vez no quisiese odiarla, si no la conocía es posible. Lo que yo pienso es que debería seguir intentándolo  se nota que usted lo ama a primera vista y un amor tan hermoso no debería enterrarse sin más. P-ero bueno, yo no soy más que un simple verdulero que quiere lo mejor para sus clientes.

-No, está bien, tiene usted razón.- sus suaves labios se posaron en mis mejillas, tras esto se levantó de espaldas a mi volviendo a enmascaras su cara con el parasol.- La cura que le he hecho es verdaderamente extraña y se que no la volverá a ver pero créame que es efectiva. Si ahora no le es molestia, ¿podría llenar mi cesta de sus mejores productos?

-Marchando señorita.-Hice lo que me pidió. Ciertamente la empezaba a notar cierta mejora en mis heridas y no me sentía tan cansado. Cuando hice mi trabajo le devolví la cesta.- Le pido humildemente que lo reciba como un regalo por su ayuda, no puedo pedir dinero ante tal acto de bondad.

-Esta bien.Le doy mis más sinceras gratitudes-Pude deducir una dulce sonrisa de sus labios mientra recogía la cesta. Volvió a tomar su camino aunque antes se giró.- Y no olvide que un gato tiene más de siete vidas.

Me quedé contemplando intentando adivinar que quiso decir...un gato tiene más de siete vidas, espera un momento.

------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Bueno espero que les guste y gracias a los que me han ayudado y se que el final es raro pero se me presentó así en la mente. Bueno sin más que decir hasta otra.

No hay comentarios:

Publicar un comentario